En busca de esperanza vaga mi espíritu sin encontrar agua en ese desierto cenizo.
Sigo en busca de algo que me llene y aun no encuentro nada que muestra una esperanza.
Envido las nubes que tranquilas siempre están o en constante movimiento sin menester descansar. Continuo el camino rallado del vacío angustiante y no puedo caminar donde me encuentro que es lo que veo.
Una luz ya en la noche desciende sobre un manantial que parece tan seguro aun en la oscuridad. Dios vino a visitarme y dejo en mi ausencia ese regalo. Soplo sobre mi rostro al tomar del agua que calida y refrescante se escapaba entre mis manos.
Ojo no podían creerte y aun así lo sentía, por lo que no puedo dudar. Glorioso eres dios mío y sin ti no he de estar siempre te he seguido de una forma particular.
Disculpa he de pedir al no ver que me mostrabas, en que lugar de mi vida ilumina la esperanza.

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